sábado 27 de mayo de 2006
Novela
A fines de los sesentas, John Martin, el primer editor de Charles Bukowski, preguntó al borracho escritor por qué era incapaz de ir más allá de sus vacilantes cuentos y sus cínicos ensayos sobre la vida callejera. Bukowski le respondió que los novelistas eran unos ociosos y que él necesitaba trabajar para vivir, y por ende era incapaz del empuje y la concentración necesarios para algo de largo aliento. Martin le preguntó cuánto necesitaba para vivir. Bukowski respondió que 100 dólares al mes "si incluímos los cigarros". Sin avisar a su esposa, Martin le ofreció los cien dólares mensuales a Bukowski si dejaba todo y se dedicaba sólo a escribir. Tres meses después del inicio de la beca, Martin recibió la primer novela de Bukowski, Cartero. Entonces le pregunto: ¿Qué fue lo que te hizo terminarla en tan poco tiempo? Bukowski le respondió: El miedo.
Bueno, ese es el caso.
martes 16 de mayo de 2006
Extranjeros
Bush busca desesperadamente un enémigo en cuya persecución se diluyan su incapacidad y los ominosos alcances que la corrupción ha alcanzado en su gabinete. Como parte de las medidas que endurecen la lucha contra la inmigración (sea legal o ilegal) Ahora su ejército vigila la frontera para evitar el ingreso de personas sin visado. (No hal tal cosa como un ilegal.) Fracasarán: la desesperación conoce vías que los generales nunca advertirán.
Ante medidas así, adquieren un sentido heróico las protestas del primero de mayo de las minorias inmigrantes en los Estados Unidos. Protestas que, por otro lado, tuvieron un eco nulo en las capitales mexicanas, en donde a pesar de un muy publicitado boicot al consumo de marcas norteamericanas (al menos a mí el dichoso mensaje de "no compres nada gringo" me llegó con más frecuencia que el spam del viagra), las compras en los malls multinacionales mexicanos no se vieron afectadas. No es de extrañar.
Esa falta de solidaridad tuvo su anuncio en dos hechos muy concretos que por domésticos no son menos habituales. En el primero, en el Estado de México, un policía mató a un albañil a tiros confundiéndolo con un guatemalteco durante un operativo que se reconoció oficialmente como "una cacería de ilegales". En el segundo, las autoridades aduanales del aeropuertos de la Ciudad de México deportaron a una argentina por que la confundieron con una colombiana "muerta de hambre". Somos una país xénofobo, lo reconocemos e institucionalizamos en nuestra Constitución, y ejercemos el maltrato y la explotación de los extranjeros que nos confiere nuestra Carta Magna con saña y delicia, especialmente sobre esos mexicanos a los que hemos convertido en extranjeros en su tierra: los espaldas mojadas, los indígenas, las asesinadas en los desiertos de Ciudad Juárez, los mineros...
Lo siento por todos los paisanos que buscan una vida mejor en los Estados Unidos. Están solos. Y tal vez sea mejor que sea así: ¿qué beneficio puede brindarles el apoyo de un pueblo que le niega a los inmigrantes los derechos que ustedes reclaman en otras tierras?
domingo 14 de mayo de 2006
Chombas y perlas
Morales, si no lo sabes, es el presidente de Bolivia, duramente criticado por los españoles debido a su estilo de vestir. Poniatowska es, o era, una de las plumas más comprometidas de la literatura mexicana (su La noche de Tlatelolco, escrito durante uno de los periodos más infames de la historia mexicana, fue la crónica que salvaguardó los testimonios sobre una masacre cuyo objetivo fue evitar cualquier tipo de disención social durante las olimpiadas de México 1968 -es probable que la intención de los militares fuera otra, pero al final fue todo lo que consiguieron, además de matar a mucha gente).
El silencio del gobierno mexicano sobre la nacionalización petrolera emprendida por Morales es toda una radiografía de los tiempo (hasta hace poco, el discurso oficial consideraba la expropiación petrolera a cargo de Lázaro Cárdenas en 1938 como uno de los momentos fundantes de la soberanía mexicana). Morales devuelve el petróleo de Bolivia a Bolivia (un país en el que, hace un año, debido a presiones del Banco Mundial, era ilegal reunir agua de lluvia para el consumo de la población) vistiendo ese suéter que ahora no debe causarle tanta risa a los ejecutivos de Repsol IPF, un suéter que no es un suéter, sino una chompa de alpaca tradicional que tanta saliva ha hecho gastar a Vargas Llosa, una chompa que es al mismo tiempo una seña de identidad y un reto. (Por cierto que se vende muy bien por ebay: dura más de 20 años, es ligera y abrigadora, y ostenta más de 24 colores de un solo golpe. )
Elena Poniatowska (autora de la magnífica Hasta no verte, Jesús mío) ha elegido el blanco para defender su idea de la democracia. Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática a la presidencia mexicana, sufrió un spot televiso a cargo del Partido Acción Nacional (la facción gobernante). El spot presentaba esa copla con la que Hugo Chávez se burló del presidente mexicano, Vicente Fox (como si hiciera falta burlarse de un político que es su mejor parodía). Después aparecía la palabra INTOLERANCIA seguida de las escenas de un mitín en donde López Obrador se burla (con la gracia del nene listo de la clase) de Vicente Fox.
Un spot del que se desprende que, para el partido oficial, burlarse de Fox no es acto que dictaría el simple sentido común, sino un hecho cercano al terrorismo. Para contrarrestrar los efectos del spot (Obrador perdió empuje en las encuestas, no se sabe si por las aseveraciones del PAN o por su nula veta humorística), los publicistas del ex-gobernador de la Ciudad de México decidieron llamar a Doña Elena. Vestida de blanco, sobre un fondo blanco, luciendo un collar de perlas tan blanco como sus canas, la escritora desmiente punto por punto las aseveraciones del spot y que los otros candidatos han realizado en contra de López Obrador.
¿Qué se desprende de este segundo anuncio? Dejando de lado que es poco probable que un país cuya población tiene un nivel educativo que no completa el ciclo básico y que no lee ni un libro al año sepa quién es Doña Elena (o que le importe), lo que queda es el collar de perlas.
El collar es como la chompa de Evo, una seña de identidad y un reto en un país sumido en un conflicto social por la revindicación de los derechos indígenas y con más de la mitad de la población viviendo por debajo de los índices de miseria. El collar es una clase política que lucha por no perder sus privilegios. El collar de perlas es esa cada vez más lejana clase alta que dio la espalda a los reclamos sociales de los desfavorecidos (así los llaman) pero que no se muerde la lengua al decirles lo que deben pensar. El collar de perlas es un reto, es el discurso, es lo que nuestro país es. Morales se pone una Chompa y se levanta ante las petroleras. Doña Helena se pone un collar de perlas y pide que confiemos en los idiotas de siempre.
Vicente Fox descubrió que quien en realidad gobierna en México es la televisión, y aprovechó ese hecho en su beneficio. Lopez Obrador, con el lamentable numérito del desafuero, demostró que había aprendido la lección. Somos un país que en lugar de proyecto de nación o plataforma opositora tiene mercadotecnia. En lugar de debate, tiene a tipos que se insultan o desmienten frente a las cámaras. Uno vota al final por el mejor show. ¿Cómo pueden pedirnos confiar en gente que ni siquiera sabe hacer un anuncio?
Porque estos al menos trajeron a Philip Seymour Hoffman Para hacer el trabajo sucio. Eso es clase, no política claro, sino televisiva, y en México es la que cuenta.
El silencio del gobierno mexicano sobre la nacionalización petrolera emprendida por Morales es toda una radiografía de los tiempo (hasta hace poco, el discurso oficial consideraba la expropiación petrolera a cargo de Lázaro Cárdenas en 1938 como uno de los momentos fundantes de la soberanía mexicana). Morales devuelve el petróleo de Bolivia a Bolivia (un país en el que, hace un año, debido a presiones del Banco Mundial, era ilegal reunir agua de lluvia para el consumo de la población) vistiendo ese suéter que ahora no debe causarle tanta risa a los ejecutivos de Repsol IPF, un suéter que no es un suéter, sino una chompa de alpaca tradicional que tanta saliva ha hecho gastar a Vargas Llosa, una chompa que es al mismo tiempo una seña de identidad y un reto. (Por cierto que se vende muy bien por ebay: dura más de 20 años, es ligera y abrigadora, y ostenta más de 24 colores de un solo golpe. )
Elena Poniatowska (autora de la magnífica Hasta no verte, Jesús mío) ha elegido el blanco para defender su idea de la democracia. Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática a la presidencia mexicana, sufrió un spot televiso a cargo del Partido Acción Nacional (la facción gobernante). El spot presentaba esa copla con la que Hugo Chávez se burló del presidente mexicano, Vicente Fox (como si hiciera falta burlarse de un político que es su mejor parodía). Después aparecía la palabra INTOLERANCIA seguida de las escenas de un mitín en donde López Obrador se burla (con la gracia del nene listo de la clase) de Vicente Fox.
Un spot del que se desprende que, para el partido oficial, burlarse de Fox no es acto que dictaría el simple sentido común, sino un hecho cercano al terrorismo. Para contrarrestrar los efectos del spot (Obrador perdió empuje en las encuestas, no se sabe si por las aseveraciones del PAN o por su nula veta humorística), los publicistas del ex-gobernador de la Ciudad de México decidieron llamar a Doña Elena. Vestida de blanco, sobre un fondo blanco, luciendo un collar de perlas tan blanco como sus canas, la escritora desmiente punto por punto las aseveraciones del spot y que los otros candidatos han realizado en contra de López Obrador.
¿Qué se desprende de este segundo anuncio? Dejando de lado que es poco probable que un país cuya población tiene un nivel educativo que no completa el ciclo básico y que no lee ni un libro al año sepa quién es Doña Elena (o que le importe), lo que queda es el collar de perlas.
El collar es como la chompa de Evo, una seña de identidad y un reto en un país sumido en un conflicto social por la revindicación de los derechos indígenas y con más de la mitad de la población viviendo por debajo de los índices de miseria. El collar es una clase política que lucha por no perder sus privilegios. El collar de perlas es esa cada vez más lejana clase alta que dio la espalda a los reclamos sociales de los desfavorecidos (así los llaman) pero que no se muerde la lengua al decirles lo que deben pensar. El collar de perlas es un reto, es el discurso, es lo que nuestro país es. Morales se pone una Chompa y se levanta ante las petroleras. Doña Helena se pone un collar de perlas y pide que confiemos en los idiotas de siempre.
Vicente Fox descubrió que quien en realidad gobierna en México es la televisión, y aprovechó ese hecho en su beneficio. Lopez Obrador, con el lamentable numérito del desafuero, demostró que había aprendido la lección. Somos un país que en lugar de proyecto de nación o plataforma opositora tiene mercadotecnia. En lugar de debate, tiene a tipos que se insultan o desmienten frente a las cámaras. Uno vota al final por el mejor show. ¿Cómo pueden pedirnos confiar en gente que ni siquiera sabe hacer un anuncio?
Porque estos al menos trajeron a Philip Seymour Hoffman Para hacer el trabajo sucio. Eso es clase, no política claro, sino televisiva, y en México es la que cuenta.
martes 9 de mayo de 2006
¿Sueñan las ovejas eléctricas con Talking Heads?
(...) La cabeza robótica de (Phillip K.) Dick (fue) diseñada por David Hanson, fundador de Hanson Robotics. Hanson se metió en la robótica inspirado por las novelas androides de Dick y decidió invertir 25 mil dólares para honrar a su inspirador. El pasado diciembre, Hanson fue invitado por Google para realizar una demostración de la cabeza de Dick en las oficinas centrales de la compañía en Silicon Valley. Hanson se olvidó la cabeza ?perdió la cabeza de Dick? en el avión, dentro del compartimento para equipaje de mano, y, cuando se dio cuenta, llamó a la aerolínea donde se le informó que la cabeza de Dick estaba guardada en una caja de seguridad. Pero no. Cuando llegó Hanson a recogerla, la cabeza había desaparecido y nadie conoce su paradero hasta la fecha. Todo esto fue informado por la revista Wired y colgado en su blog por mi amigo Miguel Esquirol, quien ha convocado al concurso ¿Dónde está la cabeza de Philip K. Dick, Dr. Hanson? Más detalles e información aquí. Una cosa está muy clara: Dick estaría encantado con todo esto.(De una nota de Rodrigo Fresán para Página12.)
Taller
¿El huevo o la gallina?
La gallina es la posibilidad del huevo. El huevo es la promesa de la gallina.
viernes 5 de mayo de 2006
jueves 4 de mayo de 2006
Con su voz tiritante me ha contado de su viaje por los rápidos de un río en kayak, acerca de chamanes que vigilan cuevas en la sierra, de los niños que rodean los autobuses apenas y se detienen en pueblos minúsculos y helados. Ha llevado a desayunar a dos, y ese número reducido (las mínimas posibilidades de su bondad) la han puesto triste. Respira mal a 4,000 metros de altura. Habla de paisajes, de la memoria saturada de la cámara. Le cuento sobre la ida al cine con Saris y Luca, sobre la nueva vida del Michi dentro de la casa, y poco más. Después todo vuelve al silencio hasta que Tomasa rasca la puerta y le abro para darle las sobras de la comida. En los ojos de la Tomasa (y ahora pienso que los ojos de los animales son un objeto desaprovechado o muy poco tocado por la literatura), en los ojos de la perrita callejera que a veces consideró la única amiga que he hecho desde que estoy en este hemisferio la nobleza y la locura crean un brillo nebuloso, como un caldo de pollo.
Después vuelvo a la novela, y me planteó hacer chilaquiles usando una bolsa de Doritos. Joyce decía que en el exilio, lo único irrecuperable es la gastronomía del terruño que dejamos atrás. La maseca no existe en la pampa, por muy trasgénica que sea.
Tomasa ladra mientras tanto. Hay un hombre que trae a la plaza un par de galgos, y no sé sabe si tomasa la ladra a los galgos por celos o como una advertencia. El hombre le habla a los galgos, los hace dar un par de pasos, entonces -en lo que parece un momento crucial- adquiere, y los perros con él, la postura de alguién que caga en el aire. En él, se ve ridículo, pero en los perros -largos, negros, temblorosos- es de una tristeza fulminante.
De poder, yo también les ladraba.
miércoles 3 de mayo de 2006
Loose Change
La gran parte de los vivos que intentaron descargarse vía emule la película United93, recientemente estrenada en EEUU (y que va sobre el tercer avión secuestrado el 11 de septiembre de 2001, derribado cuando sus pasajeros en un sacrificio patriótico enfrentaron a los terroristas) se encontraron con la sorpresa de que, en realidad, se estaban bajando directamente a sus discos duros Loose Change-2nd Edition, un documental que es, en sus tesis, diametralmente opuesto a la película de la Universal dirigida por Paul Greengras (quien tiene entre sus títulos la muy comprometida Bloody Sunday, donde se narran los hechos que Bono cantó en aquella canción). Hay que reconocer este notable ejercicio de contrainfomación: dale a los ciberadictos a las descargas tu versión en lugar de las que anhelan, y gratis. Mañana intentarán bajar Misión Imposible III y en su lugar tendrán el famoso episodio de South aquíPark sobre la negativa del comedor de placentas de salir del closet. Escalofriante...
Mientras United93 intenta la canonización de pasajeros y tripulantes, el documental escrito y narrado por Dylan Avery (todo un ejemplo de googlejornalism) desmonta cada uno de los elementos de esta tragedia moderna con evidencia contundente: las llamadas de los secuestrados a sus familias y de las azafatas a los controladores de vuelo no podían realizarse a esa altura de crucero- no al menos con la claridad que se presentan en las grabaciones-, los testimonios que aseguran que los pasajeros del avión fueron evacuados en un aeropuerto de Cleveland, imágenes del sitio del desastre final que exhibía un enorme cráter negro pero ni una sola pieza del avión o, tal y como un enfadado forense llevado expresamente al lugar de la caída explica, "ni una sola gota de sangre".
Loose Change presenta evidencias (todas ellas rastreadas en videos, audios, publicaciones y páginas web al alcance de cualquiera, y por ello mismo cuestionables) que intentan echar por tierra muchos aspectos de las versiones oficiales del 11 de septiembre entre las que destaca un escalofriante visionado en cámara lenta de las caída de las torres gemelas en el que se aprecian explosiones en los pisos inferiores en el momento de se derrumbe, las mismas que se aprecian en un edificio sometido a una demolición controlada. ¿Fue este Pearl Harbor del nuevo siglo un golpe de estado planificado sin misericordia desde las más altas esferas económicas del poder económico? Aunque ha recibido varias críticas sobre sus fuentes de información y la forma de presentarla (incluso de la mismísima Wikipedia), a los que nos encantan las teorías conspiratorias nos han convencido.
Por otro lado, United93, a juzgar por su página web y su trailer, se limita a exponer la versión oficial recalcando la humanidad y el sacrificio de los pasajeros y la tripulación que no se resignaron a ser utilizados como carne de cañón. Habría que preguntar a los familiares de los ocupantes de los tres aviones restantes que no hicieron más que vivir su miedo y su impotencia antes de su horrible asesinato, si por ello los consideran menos patriotas que a los héroes del vuelo 93 de United Airlines. Recuerdo un documental que National Geographic difundió el año pasado acerca de este mismo hecho, y los retratos realizados oralmente por los familiares de estos involuntarios kamikazes los mostraban como poco menos que sicópatas musculosos y llenos de ferviente adrenalina. De ser ciertos estos perfiles, con o sin secuestro, ese avión estaba condenado. Veremos como los pinta United93 (cuando pueda descargarla).
Loose Change, tal como se obtiene por emule, es una versión depurada del filme que puedes ver online aquí o bajarte desde su sitio oficial (incluyendo subtítulos en español) si cuentas con una buena conexión. El director alienta la difusión ilegal y no consentida de este material por todos los medios posibles.
Eso sí: hagan una vista previa de la descarga; no sea que les cuelen la de Oliver Stone.
martes 2 de mayo de 2006
Ella se ha ido de viaje. Los niños han quedado, sabiamente, al cuidado de su abuela. Saraí me miró de soslayo y hoy, cuando nos hemos visto brevemente, me ha dicho "Y fuímos al campo" con el claro subtexto de "jódete, maldito traidor".
El principal efecto de esta soledad es que por unos días puedo ser dueño de mis horas, y trabajar en el texto para la benemérita editorial española, y a ratos en la novela.
Los efectos secundarios son que temo llamarla. Su voz tiritando no me hace bien, porque sé que se siente sola sin mí, y a mí me pasa otro tanto sin ella, y esa orfandad debería ser ilegal, o al menos tolerable. Es su primer viaje en años, y debería disfrutarlo.
Otro efecto secundario es que pienso en cosas sombrías. Eso, literariamente es bueno, pero en todos los demás sentidos es fatal. Por ejemplo: pienso en mi nueva sobrina, y al hacerlo me digo: "La niña está a salvo allá".
¿A salvo de qué?
¿Se puede estar a salvo de algo en México?
El principal efecto de esta soledad es que por unos días puedo ser dueño de mis horas, y trabajar en el texto para la benemérita editorial española, y a ratos en la novela.
Los efectos secundarios son que temo llamarla. Su voz tiritando no me hace bien, porque sé que se siente sola sin mí, y a mí me pasa otro tanto sin ella, y esa orfandad debería ser ilegal, o al menos tolerable. Es su primer viaje en años, y debería disfrutarlo.
Otro efecto secundario es que pienso en cosas sombrías. Eso, literariamente es bueno, pero en todos los demás sentidos es fatal. Por ejemplo: pienso en mi nueva sobrina, y al hacerlo me digo: "La niña está a salvo allá".
¿A salvo de qué?
¿Se puede estar a salvo de algo en México?
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